La cacería de direcciones: Cuando el demandante no sabe dónde encontrarte

Cuando un proceso judicial inicia, los abogados de la parte demandante tienen una misión clara: notificarte. Pero, ¿qué pasa cuando no tienen tu dirección real o tu correo actual? En lugar de realizar una búsqueda diligente en los canales oficiales, muchos optan por la vía fácil: pedirle al juzgado que oficie a entidades como la EPS, Datacrédito o fondos de pensiones para que «informen» dónde ubicarte.

El peligro de los datos «residuales»

El problema de este método es que las bases de datos de estas entidades suelen ser un cementerio de información antigua. Es muy común que aparezca el correo que abriste hace diez años o la dirección de la casa donde viviste hace mucho tiempo.

El demandante toma ese dato como una verdad absoluta y envía la notificación allí. Pero aquí viene la trampa:

  • Físicamente: Mandan la carta a una vivienda donde ya no resides. Si alguien la recibe (o simplemente la dejan bajo la puerta), el demandante le dice al juez: “¡Listo, ya quedó notificado!”, aunque tú nunca hayas visto ese papel.

  • Virtualmente: Envían el correo a una cuenta que ya no abres o que no es tu domicilio judicial. El sistema reporta una “entrega” y ellos asumen que ya estás enterado de la demanda de inmediato.

Lo más grave: Notificar a una dirección que no te pertenece

Lo que realmente pone en riesgo el debido proceso es que el demandante pretenda validar una notificación en un correo electrónico que nunca ha sido suministrado por el demandado para fines judiciales.

Es una práctica alarmante: el demandante consigue un correo residual de una base de datos externa, envía la demanda y, si el sistema de seguridad de ese correo (un robot) genera una apertura automática, el demandante le asegura al juez que el demandado ya está enterado.

Esto es una trampa procesal: se intenta vincular a una persona a un proceso de cientos de millones de pesos basándose en un dato que el ciudadano nunca autorizó para ese fin o que incluso pertenece a un tercero. Esto deja al demandado en un total estado de indefensión, mientras el reloj para contestar la demanda corre en su contra sin que él siquiera sospeche que tiene un proceso abierto.

Conclusión

Si enfrentas un proceso ejecutivo o el cobro de un pagaré, lo primero que debes revisar es: ¿de dónde sacaron mi información? Si la notificación llegó a un lugar donde no vives o a un correo que no es tu domicilio registrado, esa notificación carece de validez. El proceso no puede avanzar basado en adivinanzas o datos viejos de una EPS.