En la justicia digital actual, se ha vuelto costumbre dar por sentado que un certificado de una empresa de mensajería electrónica es una prueba irrefutable de que el demandado conoce el proceso. Sin embargo, cuando rascamos la superficie técnica, aparecen inconsistencias que pueden cambiar el rumbo de una defensa.
El misterio de la IP .0
Cuando un demandante alega que el mensaje fue «abierto», suele aportar una dirección IP como prueba reina. Pero aquí radica el primer gran error: las direcciones IP terminadas en .0.
Técnicamente, una dirección IP terminada en .0 no identifica a un dispositivo terminal (como el computador de tu casa o el celular en tu bolsillo); identifica a una red o infraestructura completa. Si el reporte de notificación marca una IP .0, no está probando que el demandado accedió al correo, sino que el paquete de datos llegó a un nodo de red general. Es, técnicamente, una dirección «fantasma» que no vincula al destinatario de forma individual.
El «salto» de geolocalización: De Medellín a Guarne
La validez de una notificación también depende de la coherencia geográfica. Es común encontrar casos donde el demandado reside en Bogotá, pero el certificado de la empresa de mensajería asegura que el correo se abrió en Medellín.
¿Por qué sucede esto? Muchas veces, el sistema registra la ubicación del servidor del proveedor de internet o de la propia empresa de mensajería, no la ubicación real del destinatario. Este error de geolocalización rompe la cadena de certeza: si el reporte no coincide con la ubicación física del demandado, la prueba de la notificación pierde su fuerza legal.
Falsos positivos: Cuando las máquinas «leen» por nosotros
A esto se suma el fenómeno de los sistemas de seguridad de correos como Outlook o Hotmail. Estos servidores suelen «abrir» los correos de forma automática para escanear virus antes de que el usuario siquiera sepa que recibió algo. Para el demandante, esto aparece como una «apertura exitosa», pero para el demandado, el mensaje sigue sin ser leído.
Conclusión
El debido proceso exige certeza, no presunciones técnicas erróneas. Si el reporte de notificación muestra una IP .0 o una ubicación que no corresponde a la realidad del demandado, estamos ante una prueba defectuosa que no debería ser suficiente para avanzar con un cobro judicial.